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jueves, 27 de julio de 2017

Esta es la historia de María la "matanarcos"



Cuando escuchas la palabra sicario, asesino a sueldo o matador de narcotraficantes lo último que te imaginas ver es a una mujer diminuta, de apenas 1.48 metros de estatura, de 45 kilogramos, endeble y cargando a un bebé.

Así luce María. Pero en su historial, ha acabo con la vida de seis poderosos narcotraficantes en el marco de la guerra que el gobierno filipino está librando contra las drogas.

Junto con otras dos mujeres, es parte de un equipo especial de liquidación de criminales sumamente efectivo, esto, porque pueden acercarse a las víctimas sin levantar las sospechas que levantaría un hombre.

María tiene una familia, esposo e hijos. De hecho, fue su pareja quien la metió en el negocio. Ambos vivían en la pobreza extrema en un barrio de Manila, sin empleo, sin ingresos y sin oportunidades, fue la propia policía filipina la que contactó a su marido para un trabajo.

Hace dos años, su marido le pidió por primera vez que se encargara de uno de los trabajos, María, cuyo nombre no es real, apretó el gatillo sin dudar.

"Una vez, necesitaban a una mujer... Mi marido me escogió para hacer el trabajo. Cuando vi al hombre que se suponía debía matar, me acerqué a él y le disparé".

El presidente filipino, Rodrigo Duterte prometió matar 100.000 criminales en sus seis primeros meses en el cargo. Después de dos, más de 1.900 personas ya yacen en las morgues del país. De todas esas muertes, 756 fueron asesinatos realizados por la policía en el momento del arresto.

El gobierno sostiene que el resto, fueron por causas desconocidas y que se está investigando. Pero, lo más probable es que  hayan sido ejecutados por  asesinos a sueldo como María.

Duterte ya ha lanzado polémicas advertencias a los narcotraficantes: “No destruyan mi país porque los mataré”.

Asimismo, ha reiterado al tiempo que defiende los asesinatos extrajudiciales de criminales sospechosos; “¿Importan realmente las vidas de esos 10 criminales? Si voy a enfrentar todo esto… ¿significan algo 100 vidas de estos idiotas?”

Lo que desató su despiadada campaña fue la proliferación de metanfetaminas o”shabú”, tal y como se conoce a esta droga en Filipinas.

Con el inicio del gobierno de Duterte, la aparentemente frágil mujer ha matado a seis personas de un tiro en la cabeza.

Aunque al principio su figura, la hacía pasar desapercibida y no despertar sospecha, sabe que los rumores sobre los escuadrones especiales de la muerte como en el que ella milita ya están siendo del conocimiento popular, también sabe que su integridad comienza a estar en peligro. 

"Me siento culpable y es duro para mis nervios. No quiero que las familias de los que he matado después vengan a por mí".

Sin embargo, las muertes no han representado un cambio significativo en la estructuración del crimen organizado en Filipinas. La senadora filipina Leila de Lima, sostiene que la mayoría de los ejecutados no son los grandes empresarios de la droga sino simples traficantes y consumidores de poca monta.

Su jefe ha amenazado con asesinar a cualquiera del equipo si se niegan a seguir matando.
Aunque María no revela quien le da las órdenes, confiesa: “A mi esposo le ordenaron matar a gente que no pagaba sus deudas”.

Lo más probable es que sea de la propia policía como los que recibía antes su marido, pero tampoco puede abandonar la vida que lleva: su jefe ha amenazado con asesinar a cualquiera del equipo si se niegan a seguir matando.

María está a punto de realizar un encargo, pero esta vez es diferente, se siente insegura, temerosa. Piensa en sus hijos ¿Qué pasará cuando descubran a lo que se dedican su marido y ella? Ya han empezado a hacer preguntas con respecto al dinero que llega a casa.

Después de matar a sangre fría, acude a la iglesia para pedir perdón al sacerdote por todos los pecados cometidos que no se anima a confesar. 

Y reza para que la violencia que ha crecido desde que Duterte gobierna, tenga ya su final.



LOS ZETAS NOS LEVANTARON, NOS DIJERON QUE NOS IBAN A CORTAR LA CABEZA Y QUE NADIE NOS IBA ENCONTRAR



Torreón, Coahuila.- Hace casi siete años R. y W. estuvieron en el infierno. Olieron y vieron la muerte de cerca –el primero durante 14 días; la segunda, cuatro– tras haber sido secuestrados por Los Zetas. Son de las pocas personas que han sobrevivido a ese grupo criminal.

A condición de mantener el anonimato, cuentan a este semanario sus experiencias, las que, dicen, los han marcado para el resto de sus vidas.

El 26 de diciembre de 2010 gritos de “¡Policía Federal!”, seguidos de disparos en la cerradura de la puerta de un departamento, en el centro de esta ciudad, interrumpieron la reunión de fin de año en la que estaban R. y W.

Hombres vestidos de civil, con pasamontañas y armas largas, entraron y preguntaron por personas que eran desconocidas para los jóvenes; a éstos y a otra chica los golpearon, los ataron con cinta canela, los sacaron del edificio y los metieron en camionetas que esperaban en la calle, también con gente fuertemente armada.

“En la calle estaba una patrulla de la Policía Municipal. Eran cuatro policías, también encapuchados, vigilando las tres o cuatro camionetas de los que nos sacaron en la noche. Nos cubrieron los ojos con cinta canela y nos trajeron paseando hasta las seis de la mañana, hasta que nos llevaron a una bodega, donde llegaron otras camionetas con más gente”, recuerda R.

W. –quien dice que a ella y a una persona moribunda les apagaban cigarros en la nuca mientras circulaban por la ciudad y la carretera– narra que les dijeron que estaban en manos de Los Zetas y que rezaran, porque no sobrevivirían.


“Éramos como unas 15 personas hincadas sobre grava; fue un momento muy tétrico porque todos empezaron a rezar. A mí, del miedo, se me olvidó el Padre Nuestro”, dice.

Después de ser interrogados por alguien a quien llamaban “el comandante” sobre si pertenecían a algún grupo rival, si vendían o consumían drogas, sobre sus actividades y las de sus familias, fueron nuevamente subidos a los vehículos y llevados a un paraje del desierto. W. lo advirtió porque cuando la sacaron del departamento estaba descalza y sintió la arena en sus pies.

Los jóvenes recuerdan que eran vigilados diariamente por seis personas, tres en cada turno de 12 horas; hombres al parecer de rancherías cercanas, de entre 30 a 45 años, incluso un menor de 17 años quien les confesó que “ya tenía varias calaveras” y que estaba ahí porque “el comandante tenía a su hermanita de 10 años, y para verla tenía que hacer lo que le ordenaran”.

“En los primeros días mataron a una persona delante de nosotros. Le dieron tres balazos y después la echaron en un tambo de 200 litros con agujeros a los lados y en la parte de abajo; le pusieron dísel y le prendieron fuego; duró varias horas la quema. Cuando terminó, hicieron un hoyo en la tierra y vaciaron el tambo y lo pusieron boca abajo. Nos decían: ‘El que sigue eres tú’, que nos iban a cortar la cabeza y nos mencionaban mucho que nadie nos iba a encontrar. Cuando yo salí quedábamos cinco de 20”, cuenta con dificultad R.

Durante el tiempo que estuvieron en poder de Los Zetas, R. y W. conocieron a una mujer de nombre Marichuy, originaria de Chiapas, que llevaba dos meses secuestrada. Fue entregada a Los Zetas por custodios del Cereso de Torreón luego de que fue a visitar a su esposo interno.

Una noche en que los movieron del paraje para llevarlos a otro cercano donde había más camionetas, escucharon varias veces la voz del “comandante” y después balazos. Una de las víctimas fue Marichuy.

“Nos regresaron al lugar donde estábamos y ahí escuchamos cómo despedazaban a Marichuy a machetazos; luego la echaron en un tambo con dísel y removían todo con una tabla que tenía la letra zeta: lo sé porque los del turno de la mañana me quitaban la cinta de los ojos y me contaron lo que hacían con esa tabla, que también usaban para golpear en la espalda y en las nalgas.


Tablas para tortura incautadas a Los Zetas.

“Cuando terminaron con Marichuy uno de los guardias nos dijo: ‘Ni me hablen porque estoy enjaquecado, esa vieja me costó mucho trabajo’. Antes de morir, Marichuy me pidió que avisara a su familia, pero no supe su nombre completo, sólo que era de Chiapas y tenía cinco hijos, el más chiquito de dos meses. Guardo de ella un pedazo de tela con su sangre”, confía W.

Durante el tiempo que los jóvenes estuvieron en poder de los sicarios, escucharon conversaciones por radio y por celular que revelaban la colusión con autoridades municipales, estatales y federales, las cuales informaban de movimientos de las Fuerzas Armadas.

“A nosotros nos decían ‘cabritos’, a los federales les decían ‘feos’ o ‘mocos’, los municipales eran ‘cacos’ o ‘azules’, los estatales no tenían apodo. Todos alertaban de los movimientos de los ‘aguacates’, los militares”, recuerda R.

Los sicarios se cuidaban del Ejército, agrega W. “El chavalillo de 17 años me dijo que cuando escuchara que los militares estaban cerca, estuviera alerta y que a una señal suya corriera al monte, no a la carretera, porque cuando les caían los soldados mataban a todos, víctimas y victimarios, que hacía unos días eso había pasado en un lugar que llamaban ‘las marraneras’… no dejaron a nadie vivo”.

Después de 14 y cuatro días, respectivamente, y sin explicación, R. y W. fueron liberados.

Una semana después de regresar con su familia, Los Zetas llamaron a R. para extorsionarlo y W. se rehusó a encender el celular que “el comandante” le dio para pasar por ella e ir al cine.

Con información de Proceso



Famosos que han matado los NARCOS mexicanos



El narco siempre ha hecho de las suyas en México y no le importa pasar por los artistas de más fama del momento, tal es el caso que se han echado al plato a una treintena de ellos sin el menor de los escrúpulos ni la menor consideración.  

Desde "El gallo de oro" hasta un cantante de "La voz México" Ellos son imparables, el motivo apuede ser cualquiera pero la mayoría apuntan a ajustes de cuentas relacionados con su reputación o por dinero, cualquier pretexto es bueno para cargarse a alguien. Aquí te presentamos algunos artistas y cantantes que han sido víctimas del narco México



1. Valentín Elizalde

En noviembre de 2006, en Tamaulipas, “con ráfagas de metralletas y rematado a corta distancia con un arma corta, fueron asesinados el cantante Valentín Elizalde y dos personas que lo acompañaban en los terrenos de la Feria y Exposición de Reynosa, al finalizar su presentación en el palenque”.



2. Gibrán Martíz (La Voz México)

Ahora, aunque no es profesional, sí cantaba y era públicamente conocido por su participación en La Voz México, de Televisa, fue asesinado Gibrán Martiz, tras un tiroteo que tuvo lugar en el tramo carretero Huatusco-Conejos, en Veracruz.



3. El Loco Elizalde

Carlos Vicente Ocaranza, fue masacrado a balazos en 2009 al salir de un bar en Jalisco. El cantante ya había recibido varias amenazas de muerte. Su representante, Jorge Altamirano Pelayo, de 23 años, que también recibió varios impactos de bala a la salida del lugar, murió en un hospital de Guadalajara.



4. Segio Vega "El Shaka"

Fue asesinado en junio de 2010 en Sonora. Le dispararon 30 veces.



5. Alberto Lizárraga

Nieto del famoso Cruz Lizárraga se le hirió a las afueras del antro Antares, en Mazatlán. Lizárraga “fue atendido por paramédicos y trasladado al hospital de la comunidad en donde perdió la vida tras ser intervenido en el quirófano”, dijo Terra en marzo de 2011.




6. La quinta banda

Medios de comunicación reportaron en febrero de 2012 que  “un ataque que tenía como objetivo principal a miembros de La Quinta Banda, dejó como saldo a 5 integrantes de la agrupación sin vida, así como a 4 personas más”. Los hechos ocurrieron en Chihuahua en el bar Far West, donde la policía aseguró 100 casquillos de diferente calibre.



7. Kombo Kolombia

En enero de 2013 los integrantes de este grupo fueron asesinados. El diario español El País así narró los hechos: “La mayor matanza de músicos que se recuerda, la primera en el mandato del presidente Enrique Peña Nieto, ocurrió un viernes de madrugada en medio de ninguna parte del noreste de México. Los 14 músicos y tres ayudantes del grupo Kombo Kolombia, especializado en vallenato, fueron secuestrados pasada la medianoche cuando actuaban en una fiesta privada en la cantina La Carreta, a unos 40 kilómetros de Monterrey, capital del Estado de Nuevo León. Días después, sus cadáveres fueron encontrados con un tiro de gracia en el fondo de un pozo donde habían sido arrojados uno a uno como en el más macabro cuento infantil”.



8. Jenni Rivera

Y si bien oficialmente fue un accidente de aviación, para muchos, como para medios internacionales de gran relevancia, pudo ser un atentado lo que pasó con Jenni Rivera: La muerte de la Diva de la Banda “podría estar ligada a la organización delictiva mexicana más sanguinaria del hemisferio, Los Zetas, y no precisamente como resultado de las amenazas de twitter aparecidas en los medios a este respecto y que eran totalmente falsas, sino al lavado de dinero de este Cartel mexicano en suelo estadounidense”.



miércoles, 26 de julio de 2017

Supo moverse entre dos Cárteles vivió entre la belleza y la muerte incluso se le atribuyo romance con El Chapo



Llegó a ser una de las mujeres más buscadas de Estados Unidos y también se le tendría como una de las mujeres de interés amoroso para Joaquín "El Chapo" Guzmán

Estados Unidos.-No sólo por su historia pasó a ser una de las mujeres más buscadas de Estados Unidos, sino que desde su captura en 2015 en Chihuahua los hechos de su captura y sus antecedentes causarían revuelo.

Supo moverse entre los dos cárteles mexicanos más poderosos e incluso se le atribuiría un romance con Joaquín "El Chapo" Guzmán, que en ese tiempo estaba siendo perseguido por las autoridades.

Su nombre real es Ana Marie Hernández Ledezma alias "La Muñeca" sería nombrada por la revista Maxim, conocida publicación de contenido para caballeros, la nombraría "la narcotraficante más sexy del mundo" y la historia de su alias dio cuenta de que al ser procesada, en su ficha judicial y teniendo los ojos cubiertos, los rasgos faciales de su cara se asemejaban concretamente a los de una muñeca de juguete.

Su detención sería seguida incluso por la revista Cosmopolitan, medio especializado en el segmento femenino.

Un tribunal de El Paso, en el distrito oeste de Texas, la hizo miembro de una lista de los más buscados de los dos países en el año 2013 cuando fue encontrada culpable por tráfico de drogas y por ayudar a dar pie al soborno de un oficial público. Su caso, con nombre 3:10-cr-01717-DB también sería conocido después de los cargos que se le impusieron; un conocido cuerpo de alguaciles (US Marshals) también fue tras su pista.

Los pormenores de su historia transcurren en el mundo del narco, entre los cárteles de los Juarez y de Sinaloa. Anie Marie en un principio fue esposa de Daniel Ledezma, un inspector de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), quien sería detenido en 2010, también por cargos de narcotráfico.

Ledezma recibía sobornos de traficantes del Cártel de Juárez a quienes les informaba cuándo y por dónde podían pasar cargamentos de droga.

Su esposa presuntamente recibía la información de los integrantes de la organización con los datos sobre los cruces que pensaban realizar, consultaba con Ledezma y les respondía por cual línea de la frontera podrían cruzar para evitar cualquier revisión. La pareja recibía USD 100.000 por cada unidad que cruzara de Ciudad Juárez en México e El Paso, Texas.

Ledezma, bien se sabe, fue descubierto hace aproximadamente 7 años y no tuvo más opción que declararse culpable de permitir el paso de vehículos con cocaína. Fue sentenciado a tres años de libertad bajo supervisión después de una condena de 10 años de libertad.

Vida de muñeca

La vida de "La Muñeca" transcurriía entre sus labores de distribución de droga hacia Chicago, Miami, St Lois y ciudades de Florida, gracias a que su apariencia era útil para hacerla parecer como una mujer de alta sociedad.

Sus constantes gastos en ropa y zapatos ascendían a miles de dólares y siempre trataba de vivir entre lujos u ostentosas mercancías, lo que sería el inicio de las sospechas para varias autoridades de los Estados Unidos.

Haría por ello un viaje a Las Vegas en 2008 y la cantidad que gastó en prendas, hospedaje y juegos la dejarían en evidencia clara. Pero la mayor migaja de pan en su rastro de compras fue un pago en efectivo de USD 30.000 para la construcción de una piscina en su casa de El Paso.

"Las mujeres atractivas como Hernández son muy codiciadas por los líderes de los cárteles, las traen al redil y un montón de veces tienen relaciones con ellos", dijo a mySA.com, Mike Vigil, ex agente de la DEA.

Vigil dejó entrever que por su físico y el acceso que tenía a líderes de los dos cárteles podría suponerse que tuvo algún tipo de nexo sentimental con Guzmán Loera, actualmente preso en Nueva York.



FILTRAN IMAGEN de HIJO de ALCALDESA de ALTAMIRA con CAPO del CARTEL del GOLFO



Cada vez y con mayor fuerza las evidencias demuestran en los hechos que un gran aliado del Triunfo Panista en Tamaulipas lo fue el "Narco",que de un sinfín de maneras y desde diversas latitudes apoyaron a trastienda al hoy gobernador de Tamaulipas Francisco Garcia Cabeza de Vaca por cuyo pecado y penitencia hoy la entidad padece el recrudecimiento de la Violencia. 

Tamaulipas,26/Jul/2017  Y es que las imágenes son mas que elocuentes y se suman a filtraciones telefonicas y evidencias de cateos que hablan de la complicidad con el Cartel del Golfo de la actual familia en el poder en Altamira,viejos Priistas ahora convertidos en fulgurantes Neopanistas cuya complicidad con Cabeza de Vaca y el crimen permitieron allanarle el camino a la silla de gobierno al hoy mandatario estatal.

La mas reciente imagen que circula en redes sociales muestra en franca camaradería a Juvenal Hernandez Amparam,hijo de Juvenal Hernandez Llanos y Laura Amparam Cruz con Silvestre Haro Rodriguez EX-Capo del Cartel del Golfo detenido en Abril de 2015,poco después del Cateo de la Marina a la residencia familiar hoy morada de la alcaldesa Panista de Altamira de lo cual existe imágenes y testimonios en Video.



SICARIOS DEL CÁRTEL DEL GOLFO ATACARON VEHÍCULO BLINDADO DEL EJERCITO DEJANDO 3 SOLDADOS MUERTOS EN TAMAULIPAS



En dos enfrentamientos separados en dos días, soldados mexicanos se han visto abrumados por las fuerzas del Cártel del Golfo, resultando con tres soldados muertos por disparos y otros siete resultaron heridos durante los enfrentamientos. Los soldados lograron matar a tres hombres armados y decomisaron armas.

La más reciente batalla armada sucedió cuando soldados mexicanos respondieron a una llamada de la compañía estatal mexicana de combustible PEMEX sobre el robo de combustible en un lugar cerca de una comunidad rural a lo largo de la carretera que conecta a Valle Hermoso con la ciudad fronteriza de Matamoros.

El personal de PEMEX había llamado a las autoridades acerca de un equipo de hombres armados del cártel que robaban combustible. Cuando las autoridades llegaron al área, los pistoleros del cártel abrieron fuego contra los soldados mexicanos.

A pesar de que algunos de los soldados iban en un vehículo blindado de asalto, durante el enfrentamiento el vehículo volcó y cayó en un canal de riego. Los hombres armados lograron huir dejando atrás a dos soldados muertos y otros cinco que resultaron gravemente heridos.

Apenas un día antes, otro enfrentamiento mortal armado sucedió cerca. Fuerzas militares y pistoleros del cártel se enfrentaron a lo largo de la carretera que conecta la comunidad rural de San Fernando con la ciudad fronteriza de Matamoros, oficiales de la policía revelaron que un convoy de soldados mexicanos estaba realizando patrullaje de rutina y se encontró con un grupo de pistoleros del cártel en una Chevrolet Suburban y una Chevrolet Silverado.

Los soldados trataron de detener los vehículos, pero los hombres armados comenzaron a disparar contra las fuerzas militares, desencadenando un feroz enfrentamiento donde murieron un soldado y dos pistoleros. Otros dos soldados resultaron heridos y tuvieron que ser llevados a un hospital en la ciudad fronteriza de Matamoros para recibir tratamiento. Tras ese choque, las autoridades pudieron decomisar un rifle calibre .50, granadas, una ametralladora y chalecos antibalas.