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miércoles, 23 de agosto de 2017

“EL POZOLERO”: EL HOMBRE QUE DISOLVIÓ AL MENOS 300 CUERPOS EN ÁCIDO EN TIJUANA



En el mes de enero, la noticia que dio vuelta al mundo, fue la de “El Pozolero” una historia que inició el jueves 22 de enero alrededor de las cuatro de la tarde en el campo turístico Baja Season´s, ubicado en el kilómetro 70 de la carretera Escénica Ensenada-Tijuana.

En este sitio los militares buscaban a “El Teo” Teodoro García Simental un peligroso sicario del cártel de los Arellano Félix, pero este logró escapar, dejando a Santiago Meza López, de 45 años de edad, (a) “El Chago”, originario de Guamuchil, Sinaloa, quien tras su captura aceptó haber deshecho en ácido al menos a 300 personas durante el 2008, lo cual le ganó el mote de “El Pozolero”.

Meza López, estaba incluido en la lista de los delincuentes más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), ocupando la posición número 20 con el se localizaron un cañón Barret 50 milímetros, un fusil R15, otro G3, tres granadas de fragmentación y una camioneta marca Jeep Patriot color gris de modelo reciente, equipada con sirenas y luces estroboscópicas.

Junto con “El Pozolero” se detuvo a Fernando López Alarcón y Héctor Manuel Valenzuela Lobo, además de una menor de edad (sexoservidora) que quedó a disposición de las autoridades correspondientes en el Estado de Baja California.

Las declaraciones de Santiago Meza impactaron al mundo, luego que dijo ser “pozolero” (término con el que se le conoce en el crimen organizado por ser la persona que desaparece los cuerpos de los que han sido ejecutados metiendo los cadáveres que le entregaba Teodoro García Simental (a) “El Teo”, en un recipiente con agua y sosa cáustica por un tiempo de 24 horas o hasta su completa desintegración, actividad que le generaba un salario de 600 dólares a la semana.

La captura del Pozolero provocaría luego un atentado contra la delegación de Ensenada y una serie de eventos y asesinatos en distintos lugares del Estado.

El primero la madrugada del 25 de enero, cuando se registró un atentado en la delegación de La Misión, donde un comando armado, dejó tras de sí una muestra, de lo que hacen las armas de alto poder sobre las paredes de concreto. Del lugar se recogieron 200 casquillos.
El atentado, fue una venganza, de “El Teo” porque a lo largo del domingo, por distintas vías los agentes recibieron amenazas de que “Se los iba a cargar la….”

Esto les permitió tomar decisiones y antes de que el acontecimiento fuera realidad se protegieron y prepararon fuera de la delegación municipal “por si las dudas” lo que resultó efectivo.

Las amenazas continuaron varias semanas hasta que finalmente cesaron, sin embargo el temor sigue.