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miércoles, 10 de octubre de 2018

¿Cansancio o hambre?

He tenido unos días de locos. Trabajo, tesis, entrenamiento, familia, pendientes, pendientes y mas pendientes. Y así como mi vida anda en altas y bajas, mi estado de ánimo tambien.
 
Hoy me di cuenta de que paso de la tristeza al enojo, al cansancio, a la risa, a la frustración y así voy librando los días. Sin duda mi mente está agotada. Estoy confundiendo cansancio con todo lo demas.
 
Adeás, esos cambios de ánimo radicales también se expresan con ganas de comer.
 
Nos dimos cuenta de esa asociación cuando me contó que estaba pasando por un día difícil donde había dormido poco y se sentía con ganas de comer más y apapacharse. Sentía la necesidad de consentirse con comida aunque después le dieran remordimientos.
 
Pensando en el y en tantos a los que nos ha pasado algo similar (o nos pasará) es que me dí a la tarea de investigar un poquito y sí, hay una explicación científica al tema, lo cual a mi me dio paz. Se las quiero compartir.
 
Resulta que al dormir poco se alteran los ciclos hormonales de leptina-grelina. La primera es la hormona asociada a la saciedad y la segunda al hambre. Cuando no dormimos se produce una cantidad mayor de grelina lo que inhibe la acción de la leptina. De hecho, antes de comer se segregan la de hambre y durante la comida la de saciedad.
 
Es un balance muy delicado que se altera con la interacción de otras muchas hormonas, entre ellas la melatonina y la serotonina, las involucradas con los ciclos de sueño. Tienen que ver también con el estrés. Por lo tanto, a mayor estrés, menos sueño y a menor sueño más hambre. Circulo vicioso.
 
Dormir menos, además de despertar la sensación de hambre, deriva en una clara disminución energía y claridad mental. Quien no descansa las horas necesarias se sentirá irritable, de malas, sensible.
 
Esa cantidad “necesaria” suele ser personal, hay quien con cinco horas está bien y quien con ocho siente que no fue suficiente. Lo que es un hecho es que a partir de la cuarta o quinta hora de sueño se libera hormona de crecimiento, encargada del anabolismo (crecimiento) muscular y lipólisis (utilización) de grasas.
 
Por ello, independientemente de las ganas de comer que te un día de desvelada o las calorías que consumas en una fiesta, si no duermes, no creces, al menos no de músculo (y probablemente si de grasa).
 
Finalmente, si quieres desarrollar masa muscular, tener menos grasa, sentirte bien, tener energía, tienes que dormir. Si quieres estar sano, dejar de enfermarte o sentirte agotado, tienes que dormir. Si quieres sentirte menos “chipil” al día siguiente de un reventón, evita la cruda hormonal.
 
Trata de dormir las horas necesarias, si de plano no lo logras, al menos ten presente lo que te va a pasar: vas a sentir más ganas de comer. Intenta controlarte. Evita alimentos “gatillo”, esos que una vez que inicias no puedes dejar de comer. Trata de no caer en la tentación de los dulces, los postres, el alcohol. Modérate, reducirás el impacto del desbalance hormonal. Esos días, come a tus horas, las cantidades que debes, bebe agua y muévete. Ve al gimnasio, sal a caminar, pasea al perro pero apégate a tu rutina lo más posible, te va a ayudar.

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