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jueves, 18 de octubre de 2018

Miserable futbol, en México 1968

El futbol ha pedido a gritos que sus protagonistas hablen frontalmente cuando existen actos de corrupción, engaños o manipulaciones en este deporte. Lo hace el ex portero olímpico, Javier Vargas, en una entrevista con Pedro Antonio Flores en Guadalajara, y ahora resulta que todos lo toman de a loco.  

Javier Gato Vargas fue enfático al decir que “los cabezas del grupo determinaron y estuvimos de acuerdo en que no seguíamos adelante. No suspendimos el partido porque se tenía que jugar, era un compromiso nacional. Nacho Trelles nos dijo que estaba de acuerdo en lo que determináramos. 

Yéndome a la cabeza de todos, dijimos: ‘Vamos a perder’ como un desquite (por falta de pagos). No jugamos bien, nos ganaron con mucha facilidad los búlgaros”, obviamente había que consultar al resto de los involucrados en los Juegos Olímpicos de 1968, para cotejar dicha información.

De entrada, una fuente cercana a la presidencia de la Federación Mexicana de Futbol que encabezaba Guillermo Cañedo de la Bárcena, nos confió que efectivamente existían adeudos sin profundizar más allá de ese simple concepto. Lo cierto es que había futbolistas molestos, en esa época, por tal situación.

El ex portero del Atlas también señala con nombre y apellido a Vicente Pereda, el llamado Diablo Mayor del Toluca. ”Él nos dijo que lo falló intencionalmente [un penalti], porque las cosas estaban de esa manera [adeudos]”, explicó el Gato Vargas, hecho que sería la vergüenza más grande del futbol mexicano, por encima de los cachirules, y  de la eliminación a los Mundiales de Alemania 1974 y de España 1982.

Recordemos el 11 que jugó contra Bulgaria en las semifinales: Javier Vargas, Juan Manuel Alejandrez, Héctor Sanabria, Javier Sánchez Galindo, Mario Pérez, Luis Regueiro, Héctor Pulido, Elías Muñoz, Vicente Pereda, Cesáreo Victorino y Albino Morales, de quienes, nueve repitieron para el partido de  tercer  lugar contra Japón, con un par  de modificaciones, el ingreso de Ignacio Basaguren y de Luis Estrada por Pulido y Muñoz, respectivamente. 

Son ellos, solamente ellos, que 50 años después en su conciencia llevarán lo sucedido en los Olímpicos de 1968, porque hay misterios por resolver en el futbol mexicano, y éste es uno más. Y si no, ¿quién puede decir la verdad sobre el caso Carmona-Galindo en la Confederaciones 2005, sobre el caso Mejía Barón-Hugo Sánchez en el Mundial de 1994, o aquella declaración de Eduardo Rergis de amaño de partidos por parte de Raúl Arias a finales de los 90?

Lo del Gato Vargas es de mucho valor y no se debe minimizar ni tomarlo que porque es mayor (76 años) se atreve a dar esas declaraciones, porque quienes han dicho lo contrario de ese equipo, tienen prácticamente la misma edad. Lo que resulta realmente sorprendente, es que para el Mundial de México 1970, solamente hayan repetido cuatro jugadores de los Olímpicos, y no salgamos con la barrabasada de que en 1968 eran amateurs, porque ya recibían dinero por jugar al futbol, es decir, ya eran elementos profesionales.

Ojalá hubiera más Vargas, que se atrevieran a denunciar actos de esta índole, sin que tengan que pasar  50 años para saber lo ocurrido.  

 @gvlo2008
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