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lunes, 12 de noviembre de 2018

Audi A8 2019, el auto de lujo más avanzado

La Organización Europea para la Investigación Nuclear, también conocida como CERN, ​es el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo.

Desde que fue fundado en 1954, en el CERN se han registrado algunos logros que solo son comprensibles para los más versados en ciencias como la física cuántica o la física relativa. Sin embargo, estos descubrimientos nos ayudan a entender de mejor manera cómo es que funciona el universo.

En ese mismo sentido funciona la prueba de manejo del nuevo Audi A8. Estrictamente, la gente que podrá comprárselo es poquísima y muy probablemente, quienes lo hagan, ni siquiera lo manejarán.

El Audi A8 es la mayor muestra de lujo y tecnología que la marca tiene en el mundo en estos momentos. Es un sedán enorme que mide 5.1 metros, en la versión que manejamos, y hay uno aún más largo con la nomenclatura “L” que mide 5.3 metros.
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Está pensado para que algún ejecutivo lo disfrute lo largo y ancho de sus espacios sin que necesariamente lo maneje. Esto, a pesar de ser el auto en el que la compañía con base de Ingolstadt ha puesto mayor empeño para afrontar el futuro.

Para manejar este Audi A8 que llegará a nuestro mercado a inicios de 2019, fuimos invitados a Múnich, Alemania por la marca de los cuatro aros con la única encomienda de que la pasaramos bien en él.

Para conocerlo, manejamos del aeropuerto de Múnich a las afueras de la ciudad Füssen. Ahí se encuentra uno de los castillos más emblemáticos de todo el mundo: el Neuschwanstein. Para llegar a este inmueble se tiene que hacer un recorrido de 156 kilómetros a través de una mezcla de caminos que sirven para conocer las capacidades del A8.

Dentro de las vías que guían al castillo, se encuentran las Autobahns; famosas carreteras alemanas que permiten conducir sin restricción alguna de velocidad. En ellas pudimos comprobar la majestuosa aceleración del motor V6 turbo con el que está equipado y que, a pesar de ir manejando a velocidades por encima de los 250 kilómetros por hora, la comodidad no se pierde en lo absoluto.

Esto se reforzó en un escenario completamente contrario, pues luego de salir de las vías primarias, seguimos por una pequeña carretera de dos carriles en la cual está prohibido manejar por encima de los 60 kilómetros por hora. En ella, lo mismo, el A8 funge como un palacio sobre ruedas.

En ambos entornos, el nuevo Audi A8 ejecuta de manera magistral el sistema de conducción autónoma de nivel que tiene. Basta tirar de una palanca colocada en el lado izquierdo del volante para despreocuparse del acelerador, el freno y la dirección en cualquier terreno que se le pida. A esta tecnología, la marca alemana denomina como el Traffic Jam Pilot.

Al estar pensado como un auto que se tiene que disfrutar cómodamente, el nuevo Audi A8 reemplaza (casi en su totalidad) a los botones por las pantallas táctiles. La más grande es de 10.2 pulgadas y hace prácticamente todo.

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En ella se controlan las preferencias del manejo, la navegación, la conexión a internet para proveer información de ruta y evidentemente, las conexión con los sistemas multimedia para vincular el celular con todas sus amenidades.

Para el gusto del conductor y sus ocupantes, en esta misma pantalla se puede seleccionar la modalidad del masaje que los asientos delanteros son capaces de dar en hombros, área lumbar y espalda media. Todos ellos con distinto nivel de intensidad y movimientos variados.

La calidad del material es predeciblemente excelente. No hay espacio a la mejora en el ensamble y todas las superficies cuentan con un relieve y costuras de primer nivel. La única sorpresa dentro de lo que podríamos esperar de un auto de este segmento es que, de manera contraria a lo acostumbrado, el diseño del interior no es señorial. La selección de colores y cortes es más cercana a la de una sala de espera para los pasajeros de primera clase de una aerolínea que la de un despacho ejecutivo.

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El Audi A8 y el CERN encuentran un punto en común con relación a su razón de ser, pues más allá de ser el vehículo que transporte y premie los éxitos de un importante ejecutivo, este modelo es (al igual que el laboratorio suizo)  sirve como un adelanto de lo que veremos en un futuro.

El Audi A8 es también un logro en la mecánica e ingeniería que muy pocos jugadores de la industria automotriz podrán igualar. Si bien no es el auto más rápido, sí es de los vehículos que mejor construidos se sienten porque gran parte de su tecnología es imperceptible pero, como la naturaleza de la industria del lujo dicta, hace que nos despreocupemos por las incomodidades.
 

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