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viernes, 9 de noviembre de 2018

Política de medicamentos, orgullo de México

En el diseño de políticas públicas es común buscar experiencias internacionales para tomar las exitosas y evitar las desafortunadas. A veces se asume erróneamente que las políticas públicas mexicanas no son vistas como exitosas y solo se subrayan aquellas que fracasaron.

Existe un caso reciente en donde una política pública mexicana no solo ha sido exitosa en nuestro país, sino que ha sido reconocida e imitada en otros países tanto en sectores gubernamentales, industriales y académicos. Este caso es el de la política de medicamentos. La historia es la siguiente. 

En la primera década del siglo XXI México todavía no contaba con una autoridad que regulara los insumos para la salud que fuese, como sea pares en el exterior, autónoma en lo técnico y en lo financiero.

Fue a partir del 2001 que el Congreso le dio vida a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios(Cofepris), en base a un moderno planteamiento del entonces Secretario de Salud Julio Frenk. 

Hoy, la COFEPRIS regula el 10% del PIB mexicano, 46 centavos de cada peso que gastamos los mexicanos, y juega un papel central en agilizar nuestro comercio exterior. 

Con esto Mexico se puso a la par de los países desarrollados al contar con un regulador sanitario con amplias facultades para ordenar el mercado a partir de abrir el acceso a los medicamentos para la población.

También México carecía de una legislación que obligara que los medicamentos genéricos fuesen equivalentes a los de patente, por lo que en 2005 el legislativo ordenó que todos los genéricos hicieran pruebas de bioequivalencia. 

Con esto dejamos atrás el mundo de los medicamentos similares que generaba riesgos a la salud y engaños al consumidor y logramos tener solamente dos tipos de medicamentos, los de patente y los genéricos intercambiables que pueden entrar al mercado una vez vencida la patente.

Estas reformas no estuvieron exentas de retos ya que la COFEPRIS a partir del 2005 enfrentó el reto de renovar todos los registros de las medicinas en el mercado antes de febrero de 2010, lo que no ocurrió generando por este rezago dos problemas graves, desabasto y altos precios.

También arrastrábamos diversas barreras de entrada al mercado como el absurdo requisito de planta que encarecía las medicinas que no se producían en Mexico hasta en 500%, o como la duplicación que hacía la COFEPRIS de los estudios de nuevas medicinas que venían del exterior, lo que implicaba que una medicina innovadora tardara en llegar a Mexico 5 años!

En 2010 el decil de menor ingreso en la economía era el que más gastaba en medicinas lo que implicaba un gasto regresivo e inequitativo, y el sector público enfrentaba altos precios limitando su capacidad de surtimiento de recetas y alcance en tratamientos.

Además, la industria farmacéutica enfrentaba un doble ciclo negativo, apenas crecía al 1.8% al año y las exportaciones estaban estancadas derivado de que la COFEPRIS no era reconocida por la Organización Panamericana de la Salud OPS, como instancia regulatoria de referencia como si lo hacía con Brasil, Argentina, Colombia y Cuba. 

En 2011 el diagnóstico era claro, había que concentrar las acciones de política para ampliar el acceso de la población a las familias a partir de 3 ejes: i) hacer eficiente el proceso de registro para aprobar más genéricos y medicinas nuevas, ii) des regular y flexibilizar el mercado para facilitar la entrada de insumos reduciendo costos y iii), empatar los estándares de la COFEPRIS a los exigidos por la OPS para convertirse en un regulador de referencia, promover nuestras exportaciones y ganar competitividad.

A partir de la ejecución de esta política comenzamos a ver resultados. Mexico metió el acelerador en la aprobación de genéricos y pasó en sólo 6 años a ser el segundo consumidor de genéricos del mundo con un ahorro del 60 por ciento en promedio en el precio de los medicamentos (26 mmdp en ese periodo).

Se debe decir con orgullo que Mexico es el pais que más genéricos ha aprobado en la historia del mundo en un periodo determinado, ya que en 7 años autorizó más de 600 nuevos productos asociados las principales enfermedades que afectan a los mexicanos. 

Un ejemplo, el precio del principal medicamento para el colesterol en 2010 era de 1200 pesos (caja de 24 tabletas), hoy se tienen 10 genéricos que cuestan entre 100 y 250 pesos. 

Por el lado de los medicamentos innovadores que estaban sujetos a una absurda burocracia proteccionista, la COFEPRIS eliminó el requisito de planta y además reconoce como válidos los registros de Estados Unidos, Europa y Japón, lo que redujo el tiempo de aprobación de 5 años a 60 días hábiles, convirtiendo a Mexico en el pais más ágil para autorizar nuevos productos.

En 7 años Mexico introdujo de manera acelerada casi 350 nuevas medicinas reduciendo los precios entre 45 y 85% respecto del costo de estos productos en sus países de origen; esto por ejemplo ha permitido que el IMSS sea el primer seguro público del mundo en utilizar la cura de la hepatitis C para salvarle la vida a sus derechohabientes. 

A partir de estas buenas prácticas la COFEPRIS en 2012 obtuvo la certificación de la OPS como Agencia Reguladora de Referencia para Medicamentos, y en 2014 la certificación de la Organización Mundial de la Salud por sus altos estándares en aprobación de vacunas, lo que nos pone en la lista de los 20 países con estas dos distinciones, en otras palabras la COFEPRIS está ya en la “primera división” de reguladores sanitarios.

Con esto, entre otras cosas, las exportaciones de nuestros productos farmacéuticos tuvieron un incremento en 6 años de cerca del 25%.

Esta historia no sería relevante si no hubiese tenido efectos positivos medibles a lo largo del tiempo. En los últimos 7 años Mexico redujo de 32.2% a 28% su gasto en medicamentos como porcentaje de su gasto total en salud. 

El volumen de venta de genéricos pasó de 54% a 84%, lo qué implicó el efecto más importante, que el gasto de los hogares en productos de salud bajara de 4.1% a 2.5% y que la reducción más significativa se diera en el decil de ingreso más bajo, que fue de un 50%.

Además el gasto de bolsillo en salud en México se vio beneficiado con la baja en los precios de las medicinas, reportando una reducción significativa en el 2017 e incrementándose la inclusión en salud conforme al último censo del Inegi.

Por el lado de la economía hay que subrayar que la tasa de crecimiento de la industria fue de 1.8% de 2008 a 2010, mientras que de 2011 a la fecha ha sido de 13.2 por ciento en promedio, lo que implica más competencia, mejores precios y muchas más opciones curativas.

En conclusión podemos afirmar con evidencia que la política de medicamentos en nuestro país ha ampliado el acceso de la población a más y mejores medicamentos, ha generado eficiencias en el mercado y ha logrado reconocimiento internacional. 

Sigamos hablando de políticas públicas mexicanas exitosas y sigamos creándolas y enriqueciéndolas para beneficiar a la población.

Ex titular de la Cofepris

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