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domingo, 4 de noviembre de 2018

Relaciones verdaderas

En la medida que podemos contactar de manera relativamente fácil a cualquier persona las relaciones que entablamos con los demás paradójicamente se vuelven más superficiales y poco significativas. Las conversaciones son un rápido intercambio de datos y a veces ni eso: son escaparates para presumir nuestras habilidades verbales. Esta era de la creatividad es una de las que mayor soledad e individualismo presenta aunque estemos todo el tiempo “conectados”.

Capacidades ancestrales del buen trato y negociación paulatinamente se dejan en el olvido. Debate e intercambio de puntos de vista ahora raramente se generan en clases por falta de tiempo para cumplir programas académicos en los que se privilegian competencias requeridas en el ámbito laboral.

Sin embargo ¿alguien se ha percatado que en el futuro serán más importantes las relaciones verdaderas que el programar a las máquinas? Yo recomendaría que no se perdieran de vista estas habilidades:

1.Buenas conversaciones. Si queremos cultivar relaciones con otras personas, debemos hacer pausas para escuchar lo que están diciendo los demás y luego responder a sus preguntas. Ajustarnos a la realidad y preguntar: Desde tu punto de vista, ¿cuál es el tema más importante que deberíamos estar discutiendo ahora mismo?

2. Pedir sin miedo. Conviene hacer una lista de personas con las que nos queremos relacionar. Determinar si tienen un blog o una cuenta de Twitter, y dejarles un comentario. Tratar de llamarlas por teléfono o de enviarles un mensaje electrónico.

3. Seguir a la persona, no su posición. Mantener contacto con ideas, sugerencias, artículos…Ayudar a estas personas a conocer a otras personas. Darles consejos profesionales si es apropiado. Invitarlas a eventos culturales o deportivos.

4.Trabar relación con personas diferentes. Las relaciones más valiosas se hacen con las personas más extrañas. Conviene hacer una lista de personas que son obviamente exitosas, pero que no son naturalmente sociables. Hacer una segunda lista de personas que nos "sacan de quicio" y tratar de entender qué es lo que nos molesta tanto. Identificar personas interesantes de ambas listas y tratar de conocerlas.

5. Dar confianza para recibir confianza. Debemos evaluar el riesgo de confiar en los demás. Por lo general, es muy limitado. Asumir siempre que los demás tienen buenas intenciones hasta que se demuestre lo contrario. Evaluar la situación periódicamente para verificar que nadie se esté aprovechando de nosotros.Entender que la confianza siempre se demuestra con hechos, no con palabras.

6. Generar curiosidad. Una de las mejores maneras de cultivar una relación es generar curiosidad con algo que sabemos que necesita la otra persona. Para tal fin, debemos formarnos el hábito de decirles a los demás solo lo que puede interesarles a estos, no todo lo que sabemos desarrollar perspectivas inusuales, decir cosas inesperadas, formular preguntas provocativas.

7. Ponernos en sus zapatos. Siempre tendremos mejores relaciones si estamos dispuestos a
ponernos en los zapatos de los demás. Si logramos ver las cosas desde una perspectiva ajena, lograremos inspirar confianza. Algunas prácticas que pueden funcionar: tratar siempre de figurarnos las circunstancias de los demás, tratar de hacer y decir cosas que tranquilicen a los demás. Reemplazar nuestra necesidad de persuadir a los demás con un genuino interés por los sus sentimientos y preocupaciones.

8. Tratar a todos los contactos como clientes. Si tratamos a todo el mundo como trataríamos a los clientes, les daremos a los demás un adelanto de lo que sería lidiar con nosotros. Cuando tratamos con un cliente, debemos reunirnos con este periódicamente y darle ideas compartir nuestras ideas, presentarle contactos de nuestra red, invitarlos a conferencias que estemos patrocinando.

9. Ayudarlos a aumentar sus ganancias. El cliente nunca se cansará de nosotros si logramos ayudarlo con sus iniciativas de crecimiento. Nuestras propuestas siempre se deben centrar en cómo propiciaremos el crecimiento del cliente, solo podemos ayudar si entendemos lo que el cliente está tratando de lograr. Debemos conocer la agenda personal del cliente.

10.Contar con un grupo de confianza. Cuando se trata de ser relevantes, la calidad es más importante que la cantidad. Es mejor contar con un pequeño grupo de clientes leales que con un gran grupo de "amigos casuales".

Debemos profundizar nuestra relación con algunos clientes clave individuos que catalizan las situaciones, colegas que tengan experiencia de primera mano, colaboradores divertidos y familiares y amigos.

Rector del Colegio Jurista
 

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